Los ciudadanos están desesperados ante el encarecimiento de la energía, y el Gobierno está desesperado buscando algún chivo expiatorio. La ministra María Jesús Montero llegó a declarar: “la culpa del precio desorbitado de la luz es del PP”.

Es realidad, todos los gobiernos, utilizando la factura energética para pagar “peajes”, o costes y subsidios diversos, y para recaudar impuestos, han logrado que el precio de la energía sea en realidad la tercera parte de lo que pagamos en el recibo de la luz.

Carlos Rodríguez Braun

Carlos Rodríguez Braun

Se espera que ese recibo se mantenga elevado durante 2021. Por lo tanto, el Gobierno seguirá apelando a chivos expiatorios, singularmente las empresas eléctricas, como si no hubiera intervencionismo político y legislativo en la energía.

Hay varias medidas que se podrían adoptar. La más sencilla es cambiar la tarifa, eliminando la llamada “tarifa regulada”, que refleja los precios diarios del mercado, y reemplazándola por una cesta de precios futuros calculada, por ejemplo, en promedios trimestrales, como se hace en otros países. Esto moderaría las fluctuaciones más abruptas, pero no abarataría la luz.

Algo más difícil, pero no imposible, es lo que proponen desde la derecha, que consiste en sacar del recibo parte de lo que no sea el coste energético y pasarlo al Presupuesto, con lo cual la gente pagaría menos por la luz pero más en impuestos, salvo que bajara el gasto público, lo que no es probable.

Si dicho gasto disminuyera, entonces sí que podría abaratarse la luz, y más si se combinara con una rebaja o supresión permanente de los impuestos sobre la energía y una flexibilización para cambiar el llamado “mix energético” sin castigar la energía nuclear.

Sin embargo, lo más probable es que las autoridades sigan buscando chivos expiatorios mientras procuran ocultarnos el resultado de su intervencionismo en el recibo de la luz. Solo nos quedará lamentar que, además de la factura, aumente la deuda pública, y consolarnos si no cometen disparates mayúsculos como crear una empresa estatal de electricidad —conocemos bien en España, y sobre todo en Andalucía, el coste que los ciudadanos terminamos pagando por esas imaginativas soluciones.

Factura luz

Factura luz

Electricity and a scapegoat

Carlos Rodríguez Braun

Citizens are despairing at the rising cost of energy, and the Government is despairing in its search for a scapegoat. The minister María Jesús Montero stated: “the blame for the exorbitant price of electricity lies with the PP”.

It is a reality, all governments, using the energy bill to pay for “tolls”, or costs and different subsidies, and to collect taxes, have achieved making the price of energy a third of what we pay for in the electricity bill.

It is expected that the bill will remain high during 2021. Therefore, the Government will continue to seek out scapegoats, notably electricity companies as if there was no political and legislative interventionism in energy.

There are several measures that could be adopted. The easiest is to change the fare, eliminating the so-called “regulated fare”, which reflects daily market prices, and replace it with a basket of future calculated prices, for example, in quarterly averages, as is the case in other countries. This would moderate the most abrupt fluctuations, but wouldn´t reduce the price of electricity.

Something that is more difficult, but not impossible, is what the right is proposing, which consists of taking out of the bill part of what is not the energy cost and putting it into the Budget, therefore people would pay less for electricity but more for taxes, unless public spending falls, which is not likely.

If this spending falls, then electricity could become cheaper, and more so if combined with a reduction of permanent elimination of taxes on energy and flexibilisation to change the so-called “energy mix” without harming nuclear energy.

However, the most likely thing is that authorities will continue to look for scapegoats while they seek to hide the result of their interventionism on the electricity bill. The only possible further regret is that, in addition to the bill, public debt increases too, and we can console ourselves if they don´t commit greater acts of stupidity such as creating a state electricity company -in Spain, and especially in Andalusia, we are well-aware of the costs that citizens end up paying for those imaginative solutions.