Hace setenta años, el músico argentino Rodolfo Sciamarella compuso la célebre canción que proclama: “Tres cosas hay en la vida:/salud, dinero y amor./El que tenga esas tres cosas/que le de gracias a Dios”. Y no cabe duda de que se trata de una acertada síntesis de la buena vida. Pero el demonio, como siempre, está en los detalles, especialmente en la pregunta: ¿qué hacemos si debemos elegir, porque no podemos tener las tres gracias a la vez?

Muchos afirman que la pandemia nos ha colocado ante un doloroso dilema: o salud o economía. Sin embargo, en cierto sentido se trata de un dilema engañoso, alimentado por los gobernantes. Es indudable que la proliferación del virus obliga a tomar medidas de aislamiento. Dado que la economía, al revés de lo que sostienen los antiliberales de todos los partidos, no estriba en la explotación sino en la cooperación social, dicho aislamiento comporta siempre una pérdida de riqueza y bienestar.

Ahora bien, conviene plantear dos matices importantes. En primer lugar, la necesidad de proteger la salud de la gente no conduce necesariamente a un tipo único de aislamiento. Por ejemplo, las autoridades de nuestro país, y las de otros, aplicaron unos confinamientos muy severos, con resultados catastróficos, tanto para la salud como para la economía. En segundo lugar, la recuperación de la crisis tampoco marca un solo camino. No es lo mismo forzar una gran subida del gasto público y los impuestos, como quiere hacer Pedro Sánchez en España, que apostar por contener dicha subida y evitar ahogar al sector privado. Es decir, la elección entre salud y economía no está clara, y desde luego no es extrema. Resulta evidente que no podemos desatender la salud, pero también es indudable que si la lucha contra la pandemia destruye la economía, entonces nos quedaremos sin dinero y también sin salud, porque no habrá recursos para combatir la enfermedad.

Por tanto, salud, dinero y también amor. Todos queremos estas tres gracias, tan rozagantes como las que pintó Rubens. Pero para conservarlas hay que cuidarlas. Por cierto, ese es el mensaje final de la famosa canción, cuyo protagonista descuida las tres cosas, y acaba por perderlas.

Pedro Sánchez

Pedro Sánchez

Health, money and love

Carlos Rodríguez Braun

Sixty years ago, the Argentine musician Rodolfo Sciamarella wrote the famous song that proclaims: “Tres cosas hay en la vida:/salud, dinero y amor./El que tenga esas tres cosas/que le de gracias a Dios” (“There are three things in life:/health, money and love./Whoever has those three things/should thank God”). And there is no doubt that this is a correct synthesis of the good life. But, as always, the devil is in the detail, especially in the question: what do we do if we have to choose, because we cannot have the three things at once?

Many state that the pandemic has left us facing a painful dilemma: either health or the economy. However, in a certain sense this is a misleading dilemma, fed by those in charge.

There is no doubt that the spread of the virus makes it necessary to take confinement measures. Given that the economy, in contrast to what the anti-liberals of all the parties affirm, does not consist in exploitation but rather social cooperation, this confinement also entails a loss of wealth and wellbeing.

However, there are two important nuances to consider. Firstly, the need to protect people´s health does not necessarily lead to a single type of confinement. For example, the authorities in our country, and those from others, applied very severe lockdowns, with catastrophic results, for both health and the economy.

Secondly, the recovery from the crisis does reside in a single path either. It is not the same to force a large increase in public spending and taxes, as Pedro Sánchez wants to do in Spain, as it is to commit to containing that rise and prevent stifling the private sector.

That is to say, the choice between health and economy isn´t clear, and of course, it isn´t extreme. It is clear that we cannot neglect health, but there is also no doubt that if the fight against the pandemic destroys the economy, then we will be left without money and also without health, because there will be no resources to battle the illness.

Therefore, health, money and also love. We all want those three graces, as striking as when painted by Rubens. However, to retain them it is necessary to look after them.

Of course, that is the final message of the famous song, whose protagonist neglects the three things, and ends up losing them.