Un mar de acuarelas en Sotogrande, by Paco Hernández

Un día ventoso y un final de mes que no auguraba la mejor jornada para un taller de acuarela. Sin embargo, quince entusiastas del arte estaban decididos a sumergirse en la magia de esta técnica tan simple en su esencia –agua, pigmento y papel– pero tan impredecible en su resultado. Su actitud positiva dejó claro desde el inicio que el éxito estaba prácticamente asegurado.
Pero un taller no se sostiene solo con ganas y disposición. Detrás de cada pincelada hubo un esfuerzo menos visible, pero igualmente fundamental. Más allá del papel del artista que imparte la clase –en este caso, quien escribe estas líneas–, hay una serie de apoyos que merecen reconocimiento.
Un agradecimiento especial a Puerto Sotogrande, no solo por su apoyo y difusión, sino también por el trato recibido. Desde el primer momento, abrieron sus puertas con generosidad, facilitando todo lo necesario para que el evento se desarrollara en las mejores condiciones. La calidad de las instalaciones, cedidas por el restaurante Fresco Marina, y la organización impecable hicieron que la jornada fuera aún más especial. Además de su fabuloso brunch, que fue una grata sorpresa y deleitó a todos los asistentes, quiero agradecer también la visita guiada por los canales en barco, llevada a cabo por el personal de Puerto Sotogrande días antes del evento. Fue una experiencia única que me permitió conocer aún mejor la esencia y el encanto de este lugar, y que sin duda contribuyó a mi conexión con el entorno en el que se desarrolló el taller.
Cuando parecía que todo estaba en su justa medida para un evento memorable, la presencia de un equipo audiovisual de primer nivel, a cargo de Sotoaudio, elevó aún más la experiencia. Gracias a su profesionalidad, el taller adquirió una dimensión inesperada, proporcionando un registro visual que permitirá que lo vivido ese día trascienda más allá del momento.
Ante semejante esfuerzo conjunto, uno podría sentirse presionado por la responsabilidad de estar a la altura. Sin embargo, no fue así. Todo este apoyo me impulsó a un desenlace triunfal como difusor de arte. Fue en ese momento cuando comprendí que no se trataba de destacar individualmente, sino de integrar esfuerzos. Esto se llama sinergia, y con ella el camino hacia el éxito es siempre más fluido.
Gracias a Puerto Sotogrande, Fundación Navega, Fresco Marina, a Sotoaudio y a todos los que hicieron posible este domingo 30 de marzo, una jornada inolvidable.