Algunos empresarios ya están ensayando reducciones en los horarios laborales y reestructuración de tareas dentro de sus organizaciones. Recurrir a las mentorías en liderazgo mediador para hacerlo con eficiencia, garantiza resultados pues todo proceso de mediación es, en sí mismo, un proceso de aprendizaje y transformación in situ. Además, estas mentorías y formaciones son bonificables por FUNDAE y, en la mayoría de las ocasiones, gratuitas para el empresario. 

Así fue el caso de Tomás, propietario de una imprenta con estudio de diseño gráfico. Tenía 8 empleados y, tras debatir el tema con ellos, decidió hacer la prueba de reducir la jornada laboral de 40 a 37 horas semanales sin bajar sueldos. Estaba dispuesto a intentarlo durante varios meses. Su única condición: que el cambio procurase a la empresa el mismo bienestar que obtendrían los empleados por trabajar menos tiempo, es decir, se debían lograr los mismos o mejores resultados. 

Había que reorganizarse. Tomás tenía claro lo que quería conseguir, pero no sabía cuál era la mejor estrategia para hacerlo. Además, algunos de sus trabajadores no las tenían todas consigo alegando que, simplemente, les iba a tocar llevarse trabajo a casa sin mayor mejora. Previniendo el conflicto, Tomás, ilusionado con el reto y con la posibilidad de renovar y rentabilizar procedimientos, recurrió a mis servicios de mentoría. Así, yo trabajaba con él en remoto, y él, después, directamente con sus trabajadores dentro del horario laboral.  Los resultados están siendo, según me dice, “excelentes”. Cuando le pregunté hace días sobre su satisfacción con la experiencia para escribir este artículo, respondió que sin las mentorías no hubiera logrado guiar la negociación entre los miembros de su equipo con imparcialidad, neutralidad y eficiencia, que no habría logrado crear, tan rápido, ese espacio de dialoga contractivo en confianza.

La cuestión es que, en pocas semanas, Tomás hizo que sus empleados comunicarán con naturalidad, franqueza y transparencia sobre cuestiones controvertidas. Con algunos tenía la confianza, pero con otros no y, sin embargo, necesitaba conocer el parecer de todos por igual y gestionar la transformación integralmente y de primera mano. Secundar los principios de neutralidad, voluntariedad, respeto a la diferencia de opiniones, creatividad y confidencialidad, característicos de los procesos de liderazgo mediador, le ayudaron a lograrlo. Tomás fue, paso a paso liderando una transformación dentro de su organización, identificando competencias básicas en las tareas clave, detectando puntos ciegos, reestructurando según criterios de sostenibilidad, salud e inmunidad cognitiva y revisando las potencialidades de la Inteligencia Artificial en casa caso. Le asistí, también, en la aplicación de Atractores Motivacionales para ayudar a sus empleados a expresar mejoras y propuestas. Recibió, además, asistencia para controlar los tiempos maximizando la eficiencia de todo el proceso, para cerrar los acuerdos, redactar los nuevos protocolos y establecer un calendario de seguimiento.  En varias sesiones de mentoría, Tomás logro trascender las resistencias iniciales de sus trabajadores al cambio y generar nuevos procedimientos controlando implicaciones a medio y largo plazo, un caso de éxito en tanto a eficiencia procedimental y rentabilidad.