El placer nos ha ido dominando a lo largo de la historia, forma parte de nuestro cerebro más primitivo, casi de nuestros instintos y dentro del mundo animal exclusivo de los grandes simios. Por supuesto nosotros somos un gran simio, el simio humano.

El placer, hace que busquemos novedades, adrenalina, que nos guste socializar, los amigos, el chocolate, el sexo…, es el mismo mecanismo que activa las adicciones y lo buscamos. Cada cerebro posee una predisposición determinada, pero bien es cierto, que el circuito neuronal por el que conseguimos activar el núcleo accumbens de nuestro cerebro es el mismo. Amamos la fantástica hormona del placer, la dopamina “este neurotransmisor activa un mecanismo cerebral que se llama circuito de recompensa que hace que tendamos una y otra vez a repetir comportamientos y consumos en busca de esa sensación”

Ahora ha llegado el verano del 23, más activo que de costumbre, con “americanos” viniendo a la Costa del Sol, el BCE subiendo los tipos de interés, revueltas raciales en diferentes zonas de Europa y unas elecciones orquestadas  y cuando paseas por las playas españolas ves rápidamente que casi todo el mundo está con el móvil en la mano. La pregunta es,  repetimos el comportamiento de estar chequeando la pantalla para informarnos, tomar fotos, leer, o ¿para qué?

Quizás para múltiples acciones super importantes, aunque lo que es seguro es que nos gustan las sobredosis de dopamina, y claro «culo veo, culo quiero» es el lema por el que se rigen muchos de los “adictos” a redes sociales.

Dime la verdad, nos has visto esa amiga, el conocido, un primo o el compañero de trabajo que ha puesto una foto en redes sociales con su vida perfecta de niños sonrientes en una playa en Bora Bora, y ¿no te ha despertado alguna emoción?

No en vano, el 78% de la gente que cree que las redes sociales han despertado el monstruo de la envidia que anida en sus entrañas y ha hecho que tenga celos de las vidas (falsamente perfectas) de los demás.

No obstante, demonizar las redes sociales no será el mejor camino para evolucionar, porque es una herramienta que ha permitido a muchos negocios mejorar, crear más destinos turísticos o animar a desarrollar actividades a muchas personas que andaban sedentarias en sus casas. Según los últimos estudios los usuarios consideran que las principales ventajas solapadas a estas plataformas son la posibilidad de estar más conectado con amigos y familiares (40%), difundir noticias sobre eventos importantes (39%), llegar a grandes audiencias (37%), establecer relaciones (36%), descubrir fuentes de información y aprendizaje valiosas (34%) y encontrar un medio para la creatividad y la autoexpresión (30%).

Un muy buena opción es  aumentar la dopamina de todo aquel que vea Sotogrande en redes sociales, volverlos adictos,  para generar un destino turístico único con unos valores que se mantienen en sus 60 años de historia.