El Santuario de la Divina Misericordia de Pueblo Nuevo acogió la misa funeral frente a las cenizas del padre Agustín Borrell, quien fue párroco durante varios años en el Valle del Guadiaro. Numerosos fieles asistieron a la celebración religiosa, entre los que se contaban varios miembros de la Corporación.

El teniente de alcalde delegado del Valle del Guadiaro, Óscar Ledesma, señaló antes de la misa que se trataba de un día para recordar a un sacerdote que fue muy querido en la zona y que, lamentablemente, falleció por causas naturales en su pueblo natal, Vejer de la Frontera, cuando tan sólo llevaba un año establecido en el mismo. Subrayó el edil que Borrell siempre colaboró con las actividades planteadas desde el Ayuntamiento y distintos colectivos, y que como ocurre con el también fallecido padre Salvador Atacho, deja un gran recuerdo en la zona.

El padre Agustín Borrell fue ordenado sacerdote en 1986. Comenzó su ministerio en la Parroquia de San Bernardo Abad, en La Línea. Posteriormente, fue destinado a Tarifa, donde también ejerció como delegado episcopal de Pastoral Sanitaria, delegado episcopal del Año Santo Compostelano 2004 y delegado de la Peregrinación a Roma.

Después fue enviado a Guadiaro, donde tuvo la responsabilidad no sólo de la parroquia de dicha barriada, la de Nuestra Señora del Rosario, sino también del Santuario de la Divina Misericordia (Pueblo Nuevo), parroquia de Nuestra Señora de Fátima (San Enrique), capilla de Nuestra Señora del Carmen (Torreguadiaro) y la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes (Sotogrande).
Un año antes de fallecer, el pasado 13 de noviembre, fue destinado a Vejer de la Frontera, su localidad natal.