• La vivienda, con un presupuesto superior a dos millones de euros, ha valido al estudio Flow81 una mención especial en los premios que otorga la Junta de Andalucía.

Con detalles como un madroño en mitad del salón y una terraza atravesada por pinos que vuela sobre el bosque a 11 metros de altura, Villa Calle Grazalema, situada en Sotogrande, pretende hacer sentir a sus propietarios estar viviendo inmersos en la naturaleza, lo que ha llevado a Flow81 a recibir una mención en los Premios Andalucía de Arquitectura que la Junta de Andalucía entregó la semana pasada en Sevilla.

Villa premiada en Sotogrande

Villa premiada en Sotogrande

Así es la nueva forma de entender de lujo que practican en el estudio Flow81, que diseñan viviendas respetando la orografía y el entorno natural de la parcela en que se ubican. En palabras del CEO, Ignacio Merino, “En Flow81 apostamos por reconectar nuestro espacio de vida con el entorno en que se emplaza; reconciliarnos con el modo en que los sapiens hemos habitado durante la mayor parte de nuestra historia como especie apelando a lo más profundo de nuestra memoria genética”. Además, la parcela no cuenta con vallas, permitiendo así el paso de los animales salvajes.

Ignacio, que trabaja villas con presupuesto superior a los dos millones de euros, asegura que esta forma de arquitectura ecológica debería ser un imperativo en su sector de cara a la sostenibilidad ambiental, pero además responde a un cambio en los intereses de los propietarios, principalmente extranjeros, que vienen a la Costa del Sol: “hemos pasado de un perfil de cliente mayor, en busca de un lujo trasnochado y ostentoso, a un cliente más joven, de entre 35 y 45 años, que tiene una conciencia ecológica clara y exige buen diseño, pero un diseño más discreto, con materiales puros y acabados desnudos que suponga un menor impacto visual y medioambiental”.

Villa premiada en Sotogrande

Villa premiada en Sotogrande

En los premios, que llevaban casi 15 años sin otorgarse, la Junta de Andalucía también reconoció el trabajo de Rafael de la Hoz por el Observatorio de la Fauna Animal, Eovastudio por el complejo Scania, Tomás Osborne y José Carlos Oliva por la biblioteca del Campus Bahía de Algeciras, Jose Antonio Carbajal y Luis Berges (mención) por su Trayectoria Profesional Consolidada, Bakpak Architects por su Trayectoria Profesional Emergente (mención a Práctica Arquitectura y Urbanismo, a Juan Antonio Serrano y a Acrono Arquitectura), Francisco Reina y Pedro Lobato por la rehabilitación de la puerta Libitinensis en Itálica -con menciones al Instituto Municipal de la Vivienda de Málaga por la rehabilitación del convento de San Andrés, a María Dolores Robador por la restauración de la torre Campanario de la iglesia de San Bartolomé de Sevilla y a Sodecar por la rehabilitación de la antigua iglesia de Santa Ana de Carmona- y a Elisa Valero en la categoría de Construcción e Innovación, con mención a Ferrán Ventura.