¿Imaginas despertarte una mañana y que ese problema, dificultad o circunstancia que te preocupa tanto y te bloquea, haya desaparecido? Tal vez no haga falta. Si te fijas bien, verás que todo es perfecto exactamente tal y como es en cada momento. Poder sentir esto es como aprender a nadar, de pronto flotas, te relajas y disfrutas del movimiento. Si te lo propones y lo trabajas, puedes llegar a disfrutar tanto que agradeces cada cosa que te sucede, hasta lo que a ojos de los demás pueda parecer una desgracia.

Catalina Bernaldo de Quirós

Catalina Bernaldo de Quirós

Tomar perspectiva y saber gestionar un conflicto en casa, en el trabajo, con la salud o lo que sea, ayuda a reconectar con la gratitud. En ese sentido, apoyarse en un proceso de mediación favorece el aprendizaje, pero también ayuda el ir a un lugar de paz, encuentro y descubrimiento en la naturaleza. Uno de estos lugares, sin duda, es, por ejemplo, La Casa del Profesor Poveda, en Soto del Real, Madrid. Lugar abierto al conocimiento y la multidisciplinariedad, lugar de inspiración que predispone hacia la creatividad y se nutre con el respeto.

“Cuando el alumno está preparado, aparece el maestro”, cuando estas preparado para entender algo clave, muchas otras cosas a tu alrededor cobran nuevo sentido, ordenas algo en tí, algo hace “click” y, de pronto, ya eres un poco diferente por haber logrado unir algunas piezas en tu interior. En nuestras relaciones, ocurre parecido. La fábula india de los amigos ciegos que tocaron un elefante por primera vez, lo representa bien: uno de los ciegos tocó la pata y pensó que un elefante era como una columna, otro la oreja y pensó que era como un abanico, otro la trompa y pensó que era como una serpiente. Después se pasaron horas discutiendo sobre cómo era este animal sin llegar a ninguna conclusión, pues cada uno de ellos sólo conocía una parte y ninguno tenía el conocimiento completo y la perspectiva.

Una mediación ayuda a eliminar esas vendas y percibir la realidad de manera más integrada. Muchos huecos de ignorancia dificultan dar con soluciones útiles y un proceso de mediación sirve para ir componiendo las piezas. El mediador no juzga, reformula y hace preguntas para que vayas comprendiendo la situación desde una perspectiva más completa, alcanzando a ver dónde antes no veías. Cuando el conflicto aprieta es más fácil hacer el esfuerzo. Nadie mejor que los implicados para decidir hacia dónde caminar, el proceso de mediación sólo es esa ayuda, un motivador para trascender el problema.

Catalina Bernaldo de Quirós.
Mediadora y Pedagoga
Directora del Gabinete de Mediación “Co-Mediacion”

Más info en: www.co-mediacion.com

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