Comienza una vez más el curso escolar, y también el político. Una visión pesimista sobre nuestra evolución en los dos ámbitos es habitual, y no faltan argumentos que la justifiquen. Sin embargo, y aunque pueda parecer paradójico, en ambos terrenos hay motivos para la esperanza.

Carlos Rodríguez Braun

Carlos Rodríguez Braun

La educación en España es, sin duda, manifiestamente mejorable, tras décadas de reformas deficientes, que dan la sensación de que vamos empeorando. Pero este año cumplo medio siglo de profesor universitario, y esa no es la sensación que tengo. Creo que nuestra educación ha mejorado. Menos de lo que nos gustaría, sin duda. A pesar de las autoridades, sin duda. Pero ha mejorado. Los profesores y los centros educativos saben que tienen tareas pendientes para seguir progresando, o al menos para no empeorar, y, en la medida de sus posibilidades se dedican a ello.

El curso político parece también desolador. Contamos con unos gobernantes a los que difícilmente cabe considerar como muy competentes para afrontar los desafíos que España, Europa y el mundo tienen por delante. Pensemos solo en la guerra en Ucrania, a la que dedicamos el último artículo (https://bit.ly/3qikRBa), y en las insostenibles políticas expansivas monetarias y fiscales, que la agresión de Putin no ha hecho más que agravar.

El marco económico, lastrado por todo ello, nos ofrece una perspectiva de más inflación, menos crecimiento y más desempleo. De continuar la guerra y las expansiones en el gasto público, los impuestos, y las finanzas, la situación se agravará.

El motivo para la esperanza aquí es que, precisamente, es posible que, independientemente de la incierta prolongación de la guerra, esas políticas erróneas pueden empezar a corregirse. Ya lo están haciendo los bancos centrales, grandes responsables de la inflación, mientras que los políticos en algunos países importantes, como el Reino Unido, están comprometiéndose a frenar el crecimiento del gasto y a bajar los impuestos.

Dirá usted que eso no vale para España, porque el Gobierno mantiene una política contraria, y pretende seguir subiendo los impuestos. Es verdad. La esperanza en este caso reside en que el Gobierno puede cambiar.

Nuevo curso

Nuevo curso

Facing the new year

Carlos Rodríguez Braun

Once again, the school year is beginning, and the political one too. A pessimistic vision of our progress in the two fields is normal, and there are plenty of reasons to justify it. However, and although it may seem paradoxical, there is reason for hope in both fields.

Clearly, education in Spain has room for improvement, after decades of deficient reforms, which give the feeling that we are getting worse. However, this year I celebrate my fiftieth year as a university lecturer and that isn´t the feeling I have. I believe that our education has improved. Less than we would like, undoubtedly. Despite the authorities, undoubtedly. But it has improved. Teachers and schools know that they have pending work in order to continue making progress, or at least in order not to get worse, and, to the extent that they can, they work to do this.

The political year also seems distressing. We have leaders who it would be difficult to consider as very competent for tackling the challenges that Spain, Europe and the world have ahead of them. We only need to think of the war in Ukraine, to which we devoted the last article (https://bit.ly/3qikRBa), and the unsustainable expansive monetary and fiscal policies, which the aggression of Putin has only worsened.

The economic framework, hindered by all of this, offers us a forecast of more inflation, less growth and more unemployment. If the war continues along with expansions in public spending, taxes and finances, the situation will get worse.

The reason for hope here is that, indeed, it is possible that, regardless of the uncertain extension of the war, those mistaken policies may begin to be corrected. The central banks are already doing it, they are largely responsible for inflation, while politicians in some important countries, such as the United Kingdom are committing to stopping the growth in expenditure and to lowering taxes.

You will say that doesn´t work for Spain, because the Government has a contrary policy, and aims to keep increasing taxes. It is true. The hope in this case resides in the fact that the Government can change.