Ahora sí podemos decir que le verano está aquí. Y, para muchos, esos esperados días de descanso, viajes, cambio de aires y, sobre todo, tiempo para la comunicación con la pareja, los hijos, hermanos y los amigos más allá de las rutinas y el estrés diarios que camuflan tan bien los bloqueos relaciónales conflictivos.

Catalina Bernaldo de Quirós

Catalina Bernaldo de Quirós

Es un hecho que, tras las vacaciones de verano, los despachos de abogados registran un aumento en las demandas de divorcio y crecen las solicitudes de mediación y terapias. Si una relación es sana, después de la época estival será más fuerte. En cambio, si las necesidades emocionales no satisfechas acumuladas en el año no se gestionan adecuadamente durante los esperados días de descanso, probablemente esto pase factura. Si echamos un vistazo a las estadísticas, vemos que durante el verano se deciden más del 30% de las separaciones y uno de cada tres divorcios se produce en septiembre. ¿Sospechas que ese podría ser el destino de tu relación si sigue los mismos derroteros que hasta el momento? Aquí van algunas claves para reparar daños emocionales y bloqueos comunicativos aprovechando los días de descanso:

 

  1. Cambia el chip interiormente y enfócate en la idea de que vas a aprovechar las vacaciones para ponerle energía a la solución en lugar de al problema. Se trata de una decisión íntima, tomate tu tiempo para estar totalmente comprometido o comprometida con el hecho de mantenerla durante esos días. Una actitud constructiva, positiva, esperanzadora y creativa ante los problemas de siempre. Con eso de que estás de vacaciones, parecerá algo bastante natural y la resistencia, consciente o inconsciente, de la otra parte, será menor.

 

  1. Desde esa actitud, encuentra un momento agradable y tranquilo para plantearle a la otra persona la idea de aprovechar los días de vacaciones para hablar sobre aquello que os preocupa y hace discutir desde una perspectiva distinta y nueva. Ya sea el mejorar una rutina de convivencia, organizarse con el cuidado de los hijos o padres mayores, pasar más tiempo juntos, hacer cosas distintas o establecer nuevas maneras de ahorrar, vuestro reto estará en no evitar hablar de estos asuntos por no discutir, sino en plantearlos desde la gratitud, como una oportunidad de hablarlos desde una nueva perspectiva y con buen humor.

 

  1. Si logras receptividad por parte del otro, lo ideal, todo sea dicho, es solicitar, en ese momento, la ayuda de una persona mediadora que os oriente en el proceso ya sea a distancia o presencialmente. No obstante, si queréis intentarlo por vuestra cuenta, tendréis que prestar atención, básicamente, a las siguientes 4 cosas:

 

  • Acotar los tiempos, por ejemplo, un paseo por la mañana para hablar de cada uno de los temas y una fecha tope para sacar conclusiones constructivas que puede, bien coincidir, con el final de las vacaciones.
  • Establecer un “Acuerdo de Valores” sobre los motivos por los que realmente queréis hacer el esfuerzo de tartar de arreglar las cosas. Pueden ser vuestros sentimientos, los hijos, los padres, las circunstancias, etc. En todo caso, ha de ser algo que valoréis lo suficiente como para hacer un esfuerzo mutuo por dialogar.
  • Delimitar los temas a hablar, haciendo una lista de aquello sobre lo que queréis replantear y tratad de no saliros mucho de ahí.
  • Acordar transformar todos los reproches en peticiones a la hora de deciros las cosas. En lugar de “tienes un humor de perros últimamente”, comunicar un “me encantaría verte más alegre y de mejor humor, ¿podrías tratar de trabajarte eso?, ¿puedo hacer algo para ayudarte?”.

 

  1. Dedicar un ratito cada día, por las mañanas, por ejemplo, para hablar sobre los temas que tenéis pensados. Si no lográis acuerdos, no pasa nada, de un día para otro es casi imposible, lo importante es que os digáis las cosas sin reprochar y os deis espacio luego para reflexionar y asimilar lo hablado. Durante los momentos de reflexión a solas haced por ver la situación desde una perspectiva amplia, como si fuerais un espectador externo.

 

  1. Ignorad los desacuerdos, pero premiad y celebrad los acuerdos, aunque sean parciales, de la manera más agradable y divertida que se os ocurra. Id anotando, cada cual, lo que vayáis acordando para, al final, convertirlo en vuestro “acuerdo construido en vacaciones” y vigente hasta las siguientes.

 

Catalina Bernaldo de Quirós.
Mediadora y Pedagoga
Directora del Gabinete de Mediación “Co-Mediacion”

Más info en: www.co-mediacion.com

Mediacion

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How to make the most of holidays to repair relationships?

Now, we can say that summer is here. And for many, those long awaited days of rest, travel, change of scenery ad, above all, time to communicate with their partner, children, siblings and friends, beyond the routine and daily stress that really camouflage conflictive blockages in relationships.

It is a fact that, after the summer holidays, lawyer offices record an increase in demands for divorce and requests for mediation and therapies increase. If a relationship is healthy, it will be stronger after the summer. On the other hand, if the unsatisfied emotional needs accumulated over the year are not properly managed during the eagerly awaited days of rest, it will probably have an impact. If we take a look at the statistics, we see that more than 30% of separations are decided and one in three divorces take place in September. Do you suspect that this could be the destination of your relationship if it continues along the same path as it has until now? Here are some keys to repairing emotional damage and communication blockages my making the most of the days of rest:

Change your inner mind-set and focus on the idea that you are going to take advantage of the holidays to put energy into the solution instead of into the problem. This is an intimate decision, take your time to be completely committed to the fact of maintaining it over this period. A constructive, positive, hopeful and creative attitude to age-old problems. The fact that you are on holidays will seem quite natural and the resistance, conscious or unconscious, of the other party, will be reduced.

Through that attitude, find a pleasant and peaceful moment to suggest to the other person the idea of using the holidays to talk about what you are worried about and discussing it through a different and new perspective. Whether it is improving the routine of living together, organising childcare or care for the elderly, spending more time together, doing different things or creating new ways of saving, your challenge will be to not avoiding talking about these issues by not arguing, but rather approaching them through gratitude, as a chance to talk about them through a new perspective and with a good mood.

If you manage receptiveness from the other party, the ideal thing is to request, at that time, the assistance of a mediator to guide you in the process whether remotely or in person. However, if you want to try it on your behalf, you will basically have to pay attention to the following 4 things:

Define times, for example, a walk in the morning to talk about each of the matters and a deadline for drawing constructive conclusions that may well coincide with the end of the holidays.

Establish an “Agreement of Values” about the reasons why you really want to make the effort to try to fix things. This can be your feelings, children, parents, circumstances, etc. In any case, it must be something that you sufficiently value in order to make a mutual agreement to dialogue.

Define the topics to discuss, making a list of what you want to consider and try not to go too far from it.

Agree to transform reproaches into requests when it comes to telling each other things. Instead of “you have been in a terrible mood recently”, say “I would love to see you happy and in a better mood, could you try to work on that? Can I do something to help you?»:

Devote a little time each day, in the morning for example, to talking about the subjects you have thought about. If you don´t manage agreements, no problem, it is almost impossible to do so overnight, the important thing is to say things without reproaches and to give one another space to reflect and assimilate what you have talked about. During moments of reflection along, try to see the situation from a broader perspective, as if you were someone looking at it from the outside.

Ignore disagreements, but reward and celebrate agreements, even partial ones, in the most pleasant and fun way you can think of. Each note down what you agree so that, at the end, you can turn it into your “agreement built during the holidays” which is valid until the next ones.