A pesar de que el pasado miércoles, 1 de septiembre, la maquinaria contratada por el Ayuntamiento procedió a la apertura de la bocana del río Guadiaro, dos días más tarde, este viernes, se ha tenido que volver a liberar la desembocadura con el objetivo de evitar un desastre medioambiental y sanitario. Desde el Consistorio se volvió a reclamar a las administraciones competentes una solución definitiva a un problema recurrente cada verano que, además, genera gasto a las arcas municipales.

En lo que va de verano, el Ayuntamiento ha tenido que contratar maquinaria pesada en cuatro ocasiones para reabrir la bocana, siendo las anteriores el 23 de julio, el 9 de agosto y a comienzos de esta semana durante dos jornadas. En todos los casos, una retroexcavadora ha retirado la arena que impedía la salida al mar del agua del río Guadiaro, mientras que un camión volquete transportaba el material a cierta distancia.

El taponamiento de la bocana del Guadiaro es una cuestión recurrente cada verano por el poco caudal del río. Una vez cerrada la desembocadura, la apertura debe hacerse en pocos días, debido a que la falta de oxígeno provoca la muerte de peces, un problema medioambiental que se puede convertir en sanitario ya que el río desemboca junto a una urbanización situada en Sotogrande.

Hay que recordar que el alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, ha reclamado en numerosas ocasiones una solución definitiva a este cierre de la bocana, que se repite cada verano desde hace años sin que intervenga ninguna otra administración. El primer edil sostiene que es competencia de la Junta de Andalucía, según lo establecido en un informe de 2017 de la Abogacía del Estado, con el añadido de que el paraje del estuario del río Guadiaro se incluye en la Red Natura 2000, que gestiona la Consejería de Desarrollo Sostenible.