Todo el mundo, a su manera, puede conectar con la esencia de la mediación así que hoy quiero compartiros algunas claves de esta. Las personas vemos la realidad según nuestras creencias. Parte de estas tienen que ver con programas mentales que hemos grabado siendo niños y que, a veces, no entendemos bien por estar ocultas en nuestro subconsciente. De ahí vienen nuestras expectativas, pero son sesgadas porque hay cosas que, simplemente, no vemos. Hay cosas de las que no somos consientes pues nuestro cerebro sólo ve lo que ya conocemos e ignora lo desconocido, como si no existiera. Así funciona. ¿Y como ver más allá, entonces?, ¿cómo resolver una situación, aparentemente, sin salida? La respuesta es, imaginando. Y la fórmula es, sintiendo. Ahí esta la clave para dar el primer paso y poder, después, pasar a la acción desde una nueva perspectiva.

Catalina Bernaldo de Quirós

Catalina Bernaldo de Quirós

A veces la única manera de resolver un problema y ver más allá es a través de los sentimientos y las emociones. Ambos se activan cuando tenemos un conflicto con alguien que nos importa. Por eso decimos que el conflicto es oportunidad. Las personas que llegan a acuerdos, -de los buenos, de lo que en mediación llamados “acuerdos sostenibles” pues nos comprometemos a cumplirlos desde nuestro fuera interno, a expensas de mecanismos coercitivos-, no por pensar de la misma manera que el otro, sino por sentir de manera parecida. El mediador de conflictos lo que hace es facilitar este proceso de encuentro. Primero se reúne con cada una de las partes enfrentadas para entender sus motivos e intereses. Luego viene el trabajo de analizar la situación, hacer preguntas y plantear interrogantes a esas personas para ayudarles a ver nuevas soluciones. Un mediador sabe qué cosas preguntar para ayudar a ambas partes a aportar, por si mismos, soluciones nuevas. El mediador no juzga, no da consejos ni les habla a sus clientes de conceptos complicados. Ayuda a las partes enfrentadas a replantear el asunto, a verlo más fácil, pero como profesional mantiene la mirada fija en un horizonte bien amplio, algunas de cuyas calves son las tres siguientes:

  1. Respetar y comprender todas las perspectivas no implica hacer ninguna concesión perjudicial.
  2. Aceptar la unidad sistémica, esa interdependencia a la cual conviene atender, hace que broten las soluciones con naturalidad.
  3. Mas allá de la psicología victimista, siempre es posible contemplar las propias necesidades no desde la carencia, sino como desafíos creativos.

Al final, los momentos más auténticos para un mediador son aquellos en que no es necesario esforzarse en unir las cosas, simplemente reconocer las totalidades. Totalidades ecológicas, políticas y culturales, que trascienden lo individual, si dejar de integrarlo.

Catalina Bernaldo de Quirós.
Mediadora y Pedagoga
Directora del Gabinete de Mediación “Co-Mediacion”

Más info en: www.co-mediacion.com

Sotogrande

Sotogrande

Some keys to Mediation

Everyone, in their way, can connect with the essence of mediation so today I want to share some of the keys to it. People see reality according to our beliefs. Part of them have to do with the mental programmes that we recorded as children and that, sometimes, we don´t understand well as they are hidden in our subconscious. That is where our expectations come from, but they are biased because there are things that we simply do not see. There are things that we are not aware of as our brain only sees what we already know and ignores the unknown, as if it didn´t exist. It works like this. And how to see beyond it then? How can we resolve a situation that apparently has no way to be resolved? The answer is by imagining. And the formula is by feeling. There is the key to taking the first step and then being able to take action through a new perspective. Sometimes the only way to resolve a problem and see beyond it is through feelings and emotions. Both are activated when we have a conflict with someone who matters to us. Therefore, we say that conflict is opportunity. People who reach agreements –good ones, those that are called “sustainable agreements” in mediation as we commit to fulfilling them from deep within us, at the expense of coercive mechanisms-, not by thinking in the same way as the other person, but rather by feeling in a similar way. What the mediator of conflicts does is enable this process of coming together. First they meet with each of the opposing parties to understand their motives and interests. Then comes the work of analysing the situation, asking questions and putting dilemmas to the people to help them to see new solutions. A mediator knows what things to ask in order to help both parties to contribute new solutions by themselves. The mediator doesn´t judge, they don´t give advice or talk to their clients about difficult concepts. They help the opposing parties to reconsider the subject, to see it in an easier way, but as a professional they keep their gaze on a broader horizon, some of whose keys are the three following one:

  1. Respecting and understanding all perspectives doesn´t imply making a harmful concession.
  2. Accepting systemic unity, the interdependence that it is worth considering, makes solutions arise naturally.
  3. Beyond victimising psychology, it is always possible to views your one needs not in terms of deficiencies, but rather as creative challenges.

Ultimately, the most authentic moments for a mediator are those where it isn´t necessary to make an effort to unite things, simply recognise totalities. Environmental, political and cultural totalities, that transcend the individual, while also integrating it.