Alrededor de medio centenar de personas disfrutaron de la primera sesión de “Insane House Escape Room”, una actividad impulsada por la Delegación de Juventud que tuvo lugar en el Vivero de Empresas de Pueblo Nuevo. Los participantes debían resolver una serie de juegos para salir de una sala ambientada como un laboratorio de virus en estado de caos, y tenían sólo 25 minutos para lograrlo. Elena Morillas, responsable de Social Hobbies Events, empresa creadora de Survival Horror y de este “Insane House Escape Room” explicó que “hemos recreado en el interior de la sala los laboratorios de una compañía que está investigando sobre el hielo rojo, que es una sustancia que, en nuestra historia, contiene un virus que se llama Astaroth”.

“Los jugadores -señaló- van a tener que buscar una serie de antídotos para no infectarse del virus. El problema es que en el interior se van a encontrar con unos personajes que puede que sí, o puede que no, les van a ayudar. Y tienen 25 minutos para hacerlo”, concluyó. La experiencia es distinta dependiendo de la edad de los participantes. Se trata de un juego interactivo de 25 minutos de duración, para grupos de cinco o seis personas. Se toman medidas para evitar el contagio de Covid-19, y se desinfecta la sala tras cada pase. Todos los participantes deben llevar mascarilla.

“Insane House Escape Room” se compone de juegos mentales y de habilidad, principalmente, por lo que los participantes tendrán que recurrir constantemente a la capacidad de observación, análisis y deducción. Todo lo necesario para escapar de la sala se encuentra en su interior, así que para lograrlo es necesario el trabajo en equipo y mantener una buena comunicación con los otros jugadores. Es una actividad recomendada para todos los públicos. Los participantes son encerrados en una sala, y el objetivo es salir antes del tiempo límite de 25 minutos. Para lograrlo habrá que resolver una serie de puzzles, acertijos y minijuegos, así como encontrar objetos escondidos y descifrar códigos. La información que vayan encontrando les permitirá abrir candados y cerraduras para avanzar en la historia y conseguir escapar de la habitación.

Cada sala tiene sus propias reglas, pero en todo caso no será necesaria la fuerza física para mover los objetos, ni tampoco trepar o subirse a los muebles o a otros participantes. Cada clave tiene un solo uso, de manera que así se descartan puzzles ya resueltos y se evita perder el tiempo. Hay objetos marcados con pegatinas que indican que no se pueden tocar ni manipular, aunque en muchas ocasiones son importantes por la información que aportan. Se juega contra reloj, por lo que se marca el tiempo límite para escapar de la sala en 25 minutos. Siempre habrá un actor acompañando a los participantes, al que se podrán pedir pistas. No se permiten cámaras ni teléfonos móviles.