El Ministerio de Sanidad ha acordado que la mascarilla sea obligatoria en la calle a partir del jueves, 21 de mayo, si no se pueden garantizar los dos metros de distancia mínima en la vía pública y en espacios cerrados. De esta manera, se convierte en una herramienta básica para la desescalada hacia la llamada “nueva normalidad”.

Para ayudar a los españoles a entender la importancia de las mascarillas, La Revista de Sotogrande explica los tipos que hay y cómo ponérselas de manera correcta.

Existen tres tipos de mascarillas, cada una con unas características específicas: por un lado, las mascarillas higiénicas, recomendadas para personas sanas y sin contacto con el coronavirus; por otro lado, las mascarillas quirúrgicas, aconsejadas para personas contagiadas, que están diseñadas para proteger a quienes están alrededor del portador; y, por último, las mascarillas autofiltrantes, que son equipos de protección individual y son las que ofrecen una mayor variedad. En este caso, existen otras tres subclases: FFP1, que frena al menos 78% de las partículas; FFP2, que frena al menos 92% de las partículas; y la FFP3, que frena al menos 98% de las partículas.

Consejos para ponerse una mascarilla

Para minimizar el riesgo de contagio del coronavirus es básico colocarse la mascarilla de forma correcta. Por eso, desde la multinacional líder en los campos de la tecnología médica y de seguridad  Dräger  ofrecen esta serie de recomendaciones:

o   El usuario debe estar familiarizado con su manejo antes de usarla.

o   Coger la mascarilla por los extremos y nunca por la parte central.

o   Lavarse las manos antes y después en el caso de recolocarla.

o   No usar las mascarillas más de cuatro horas.

o   La mascarilla debe ser desechada y sustituida por otra si está dañada o si la respiración se vuelve difícil.

o   La mascarilla no debe someterse a cualquier cambio por pequeño que sea.

o   No utilizar las mascarillas de filtrado en espacios confinados o en áreas que pueden tener una acumulación de gases o vapores peligrosos.

o   Las barbas o accesorios decorativos (como por ejemplo los piercings) pueden impedir una estanqueidad satisfactoria entre la cara y el sello facial de la mascarilla, por lo que no se puede utilizar.