Por: Rocio Corrales*

El vino es tan ancestral que las referencias a esta bebida se encuentran en muchas leyendas y mitos de diversas culturas…incluyendo la Biblia. Y tan ancestral es el vino como lo han sido las pasiones y los sentimientos de los enamorados, de los que suspiran de amor, de los que sueñan con el, de quienes lo disfrutan con el ser amado.

Entonces, si tanto la pasión y el amor como el vino han recorrido miles de años a la par, nada extraño es que esta noble bebida procedente de tantos tipos de uva diversas esté presente en fechas especiales como la Navidad, en la celebración de un nuevo puesto de trabajo, de un cumpleaños….y por supuesto, en San Valentín!

El vino no solo sirve para acompañar un delicioso plato de salmón, o de marisco, o de carne o unas pastas exquisitas, o un postre para chuparse los dedos. El vino no solo sirve para maridar tantas gastronomías diversas alrededor del mundo. No. También sirve para acompañar esos momentos en que del amor, del deseo y de la pasión se hace una fiesta, una celebración.

Nada extraño es entonces – inaudito seria lo contrario – que poetas de tantas lenguas, culturas y tiempos diversos hayan cantado al amor y al deseo a la vez que lo hayan hecho a las delicias del vino, a esa relación que el vino tiene con el amor, que quizá ninguna otra bebida tenga de manera tan estrecha.

Tinto, blanco, rosado, cava o champán?  Tanto uno como otro. Depende de las parejas, depende del momento, de los gustos, y preferencias, pero difícilmente si un 14 de Febrero un par de enamorados  asiste a un restaurante, cenan en la intimidad de un hogar…de una habitación, no aparezca nunca aunque sea en algún momento unas copas que recibirán en su interior pasiones originarias de las uvas. El vino puede (y lo es) ser un acompañante ideal para esos momentos que ya se presagian inolvidables. Es por eso,  que animo a todos a que celebren, a que brinden como si siempre fuera el día de los enamorados con una copita de vino con un ser querido, ya sea familia, una amistad o con su pareja. Tenemos que repartir amor para ser queridos. Este mes de Febrero les recomiendo dos tintos; Baigorri Belus de Rioja, un Cepa 21 de Ribera del Duero y un blanco extremadamente sensual y con cuerpo como es el nuevo Blas Muñoz Chardonnay fermentado en barrica de Noblejas, Toledo. Disponible en Vinopolis Sotogrande, Calle Sierra Bermeja, 73. Pueblo Nuevo de Guadiaro, San Roque, Cádiz. www.vinopolis.es

Baigorri Belus, Rioja–  Intensas frutas rojas con gran complejidad y armonía con matices a olivas negras. En boca es untuoso, elegante y persistente al paladar. Un vino realmente distinto a lo que BAIGORRI nos tiene acostumbrado.

Cepa 21, Ribera del Duero– De color rojo cereza picota con ribetes rubí, en nariz es intenso y frutal, con la frescura característica de la añada, pero con la complejidad y elegancia propia de la marca. En boca es goloso y estructurado donde los recuerdos de frutos negros maduros vuelven a aparecer. El posgusto es largo y persistente.

Blas Muñoz Chardonnay, fermentado en barrica, Toledo – Amarillo pajizo con agradables aromas.  Resulta amplio, cálido y graso, suavemente tostado, envuelve el paladar, percibiéndose un final de buena crianza. Su persistencia en boca es prolongada. Especialmente interesante para maridar con carnes.

*Rocio Corrales ha trabajado en el sector de vinos y bebidas desde 2005 a nivel internacional, y actualmente es Directora de Marketing y Ventas del grupo Anglo Hispano en Gibraltar, y de Vinopolis.