La Ciudad del Vino de Marqués de Riscal

La Revista de Sotogrande viaja hasta el sur de Álava para mostrar a sus lectores una fascinante ruta por la comarca de Laguardia-Rioja Alavesa, dirección: La Ciudad del Vino de Marqués de Riscal. Cultura, historia, naturaleza y una larga lista más de atractivos dibujan el plan perfecto para una escapada de invierno maridada con buen vino.

Uno de los principales motivos por los que merece la pena viajar hasta la famosa Ciudad del Vino de Marqués de Riscal es su ubicación. Conocida internacionalmente por sus vinos, la comarca de Laguardia-Rioja Alavesa posee otros muchos atractivos, que la convierten en un lugar único en el que perderse por unos días.

Situada al sur de la provincia, entre tierras riojanas y navarras, su paisaje natural es de extrema belleza, con la Sierra de Cantabria y la Sierra de Toloño en el norte, y el Río Ebro bordeando el sur. Existe un gran número de rutas para descubrir sus parajes, recorriendo a pie sus senderos. El Balcón del Ebro y el de la Rioja Alavesa son, sin duda, dos parada obligatorias de este impresionante territorio.

Sus pueblos son otro de los platos fuertes de esta cuadrilla. De entre ellos, Laguardia ocupa un papel destacado, por ser la capital de la Comarca y por estar considerado uno de los pueblos más bonitos del País Vasco.

Fundado en el siglo X como fortaleza del Reino de Navarra, aguarda al visitante tras sus murallas para sumergirlo en un gratificante viaje al pasado.

A su patrimonio cultural, hay que sumar lugares tan singulares como el Poblado de la Hoya, uno de los yacimientos más importantes de la zona donde acercase para ver los modos de vida y organización de sus habitantes entre el 1200 a. C. y el 250 a. C.

Es imposible abandonar Laguardia sin visitar algunas de sus bodegas . De entre ellas, elegimos la de Ysios, atraídos por su edificio vanguardista con un diseño que recuerda a una fila de barricas, obra de Santiago Calatrava.

Labastida es otro de los tesoros  que integran este destino. Un bonito pueblo del que sorprenderán, sobre todo, sus antiguas bodegas subterráneas, algo realmente peculiar.

Uno de los cascos históricos más impresionantes lo encontraremos en el municipio de Lanciego. Aunque, lo que realmente define a este municipio es su trujal, uno de los últimos y más antiguos molino de aceite del País Vasco, que recuerda al visitante que el oro líquido forma parte de esta tierra desde antaño.

Más de una veintena de núcleos urbanos dan forma a esta inagotable ruta, que culminamos en Elciego, por su cercanía con nuestro destino: La Ciudad del Vino de Marqués de Riscal. Un paseo por sus calles de marcada tortuosidad, bien trazadas y conservadas, nos permite contemplar su belleza y otear el paisaje de las bodegas de Herederos de Marqués de Riscal, que nos aguardan al fondo dominando con su estampa el horizonte.

La Ciudad del Vino es un espacio asombroso compuesto por la antigua bodega de Marqués de Riscal (1858), una de las más antiguas de Rioja y un moderno edificio diseñado por el arquitecto canadiense, Frank O. Gehry, que acoge el Hotel Marqués de Riscal, el Spa Vinothérapie® Caudalie y dos exclusivos restaurantes asesorados por el chef riojano, Francis Paniego.

Rodeado de viñedos e historia, este refugio se nos antoja perfecto para desconectar, descansar y disfrutar del vino y la buena mesa. Y es que este destino ofrece todo un mundo de tentaciones, sensaciones y sabores imposibles de encontrar de manera conjunta en otro lugar: restaurante de lujo, un bistró, una vinoteca, un lounge VIP con biblioteca y chimenea, y tratamientos de belleza y relax de vinoterapia…

Mientras contemplamos las vistas que nos regala el mirador del Lounge VIP (a un lado La Rioja y a otro el País Vasco), celebramos la experiencia descorchando un vino con mucha tradición en el País Vasco: el txakoli. Marqués de Riscal ha sumado a su bodega Txakoli de Marqués de Riscal 2018, un blanco elaborado con uva HondarrabiZuri cultivada en la finca Upaingoa del municipio guipuzcoano de Oñaticon crianza en depósito sobre lías.

Con un bonito color amarillo verdoso, en nariz nos ofrece aromas de frutos blancos (pera, manzana) y cítricos (pomelo). Y nos regala sutiles notas herbáceas y florales.

En boca se muestra muy fresco, con una acidez muy integrada, con  cuerpo y volumen potenciado por el trabajo realizado con sus lías. Final largo, envolvente, aromático y muy persistente.

Al estar en el restaurante de Marqués de Riscal, no perdemos la oportunidad de dejarnos asesorar por su sumiller para lograr, así, el maridaje perfecto con este vino.

La opción propuesta resulta extraordinaria: una tapa de sardina, pan y queso para abrir boca; espárragos verdes con caviar imperial y mahonesa de perrechicos para seguir descubriendo las notas  del  txakoli, y una merluza asada sobre néctar de pimientos para terminar de potenciar los sabores que tenemos sobre la mesa.

La experiencia de La Revista de Sotogrande: indescriptible. La guinda perfecta para coronar este pastel, cocinado con los mejores ingredientes de Rioja Alavesa: gastronomía, naturaleza, vino, aceite y altas dosis de historia y cultura. Muy recomendable.