Otoño es época de buen yantar. La naturaleza regala, en estos meses, sus mejores manjares, entre los que ocupa un puesto privilegiado la trufa blanca de los valles del Piamonte, en Italia. . A pesar de exisistir más de treinta especies diferentes de trufas en Europa, solo unas cuantas son comestibles. Y, aunque en España sea más conocida la negra, la blanca es considerada por los críticos culinarios la más especial y deliciosa obra de la naturaleza. Un exquisito  manjar, imposible de cultivar y que solo aparece en otoño. De ahí su gran valor y sus elevados precios. La Revista de Sotogrande viaja a la ciudad de Alba para degustar este regalo de la naturaleza en su famosa Feria Internacional de laTrufa Blanca. El mejor lugar para descubrir uno de los bocados más sibaritas del planeta. Delizioso!

Como por arte de magia, la trufa blanca emerge de la tierra al llegar otoño. Lo hace solo y exclusivamente en las tierras del Piamonte, en las proximidades de Alba, regalando a sus habitantes uno de los productos más codiciado del planeta culinario.

Un hongo subterráneo, que crece de manera espontánea a profundidades que van de entre los cinco y los treinta centímetros. Solo los perros y cerdos más audaces y adiestrados son capaces de rastrear su intenso perfume hasta dar con ellas. Todo ello, siempre, en el silencio de la noche, que es cuando los olores se incrementan y es más fácil encontrar estos valiosos tesoros naturales.

Una difícil recolecta realizada de octubre a diciembre, que hace que la producción anual sea siempre un misterio. Algo que, sin duda, suma valor a este producto, llegando a pagarse por él precios realmente desorbitados. De color ocre por fuera y con un tono marrón rojizo con vetas blancas en su interior, cada trufa blanca es única. Lo más habitual es servirla cruda y cortada en láminas sobre pastas, arroces, carpaccios o huevos fritos, a los que aportará con su aroma un toque insuperable. Una auténtica delicia que los que saben recomiendan degustar justo tras su recogida. Por ello, nada mejor que escaparse a la ciudad de Alba en otoño para disfrutar de su Feria Internacional de la Trufa Blanca. El plan perfecto para una escapada de otoño en clave gastronómica.