Los españoles se enfrentan a unas elecciones geenerales este domingo (28 de abril), pensando en quién ocupará la Moncloa, pero antes que nada son unas elecciones legislativas, para votar la composición de las Cortes, formadas por el Congreso y el gran olvidado, el Senado. Olvidado hasta ahora, ha tenido una gran relevancia política en esta última legislatura y la seguirá teniendo para afrontar algunos de los principales desafíos pendientes para el próximo Ejecutivo, entre ellos, una eventual nueva aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña. Ahora el Senado es más que nunca un objetivo estratégico. 

Cómo se elige a los miembros del Senado

El Senado es una institución particular. Para empezar, no todos sus miembros se eligen por votación directa. En las elecciones del 28A los ciudadanos votarán a 208 de los 266 senadores (en listas abiertas, a diferencia de las listas cerradas del Congreso). Los 58 restantes los designan los parlamentos autonómicos (a razón de uno por cada provincia y uno más por cada millón de habitantes).  De cada provincia de la península salen cuatro senadores. En las islas el sistema es distinto, ya que cada isla es una circunscripción. En las islas mayores (Gran Canaria, Mallorca y Tenerife) se eligen tres senadores y en las menores (Ibiza-Formentera, Menorca, Fuerteventura, Gomera, Hierro, Lanzarote y La Palma) un único senador. Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla eligen dos senadores cada una.

La mayoría absoluta en el Senado está en 134 senadores. De esta forma, con la celebración en apenas un mes de las elecciones generales y las autonómicas, asistiremos a la construcción de una nueva mayoría en dos actos, porque el balance de los comicios de abril podría cambiar con la reasignación de los senadores una vez que se conformen las 13 nuevas cámaras autonómicas que saldrán de las urnas del 26 de mayo. Incluidos los senadores de la Comunidad Valenciana (cuyas elecciones también son en abril), después de las elecciones autonómicas se reasignarán 34 senadores. De estos escaños en juego, 15 pertenecen hoy al PP, 12 al PSOE, cuatro a Podemos, dos a Cs, uno a Compromís y uno a Coalición Canaria.

El voto

El voto al Senado puede ser muy estratégico, aunque los ciudadanos no somos conscientes de ello. La fórmula de reparto de escaños, la Ley D’Hondt, no opera en el Senado, pero la votación por listas abiertas, el sistema de circunscripciones y el comportamiento de los electores crean un sesgo que beneficia claramente a los partidos mayoritarios.  En la práctica, los votantes tienden a elegir a los tres candidatos del mismo partido, o a meter directamente en el sobre la papeleta que las formaciones envían a domicilio, que ya tiene marcada la X en sus propios candidatos.

Con este proceder, por lo general el partido ganador, aunque saque un voto más que el segundo, se lleva tres senadores (con porcentajes muy similares entre sí) y deja sólo uno al siguiente partido más votado. En 2016, en las 47 circunscripciones de la península, todos los senadores se repartieron en la proporción 3-1, con la única excepción de Gipuzkoa. En Baleares y Canarias, en las islas mayores (las que escogen tres senadores), la proporción fue 2-1.

El bulo del 1+1+1 de Whatasapp

En las últimas horas muchas personas han recibido en sus teléfonos móviles, a través de WhatsApp, una misteriosa cadena de mensajes que pide colaboración entre los ciudadanos para evitar que el PSOE tenga mayoría absoluta en el Senado. El mensaje solicita claramente que los tres votos que se pueden ejercer sobre la Cámara Alta se repartan equitativamente entre PP, Ciudadanos y Vox. La cadena es bastante explícita. Lo que busca es influir en el voto de los ciudadanos solicitando que un voto vaya para cada uno de los principales partidos de derecha al Senado. De este modo, en teoría, se acabaría con una mayoría absoluta del PSOE en esta Cámara que se da por sentada. Sin embargo, la estrategia no parece desvelar del todo qué partido podría estar detrás de esta cadena.

Según los expertos como Narciso Michavila de GAD3, es un mensaje cuyo origen resulta difícil de descifrar, porque, si perteneciera a alguno de los tres partidos, estos ya se habrían esforzado por ir de manera conjunta al Senado, algo que no ha sucedido. Además, se demuestra que es un bulo porque, si se cumpliera la lógica, los tres partidos lograrían un empate técnico que tampoco serviría para desbancar al PSOE ya que los votantes están divididos casi al 50% entre derecha e izquierda. En el caso de que el mensaje fuese enviado por el PSOE para movilizar a sus votantes ante esta presumible amenaza, el enigma se mantiene. Porque el efecto logrado podría ser precisamente el contrario, que se hiciera caso del mensaje y se votara por cada uno de esos partidos. En resumen, una cadena de lo más enigmática que en todo caso no tiene demasiada aplicación real.

Fuentes: Congreso y Senado, RTVE.