Es mejor no quejarse, y menos aún cuando se acerca la llegada de la primavera, posiblemente la mejor estación de Sotogrande —sin contar con las otras tres. Y de lo que no podremos quejarnos esta primavera será de falta de elecciones. Eso sí, abundarán las elecciones políticas, que, al contrario de lo que se nos dice, no son lo más importante.

Carlos Rodríguez Braun

Hace doscientos años, en febrero de 1819, el político y pensador francés, Benjamin Constant, pronunció en el Ateneo Real de París un célebre discurso: De la liberté des Anciens comparée à celle des Modernes. La distinción clave para Constant era la siguiente: la libertad de los antiguos consistía en poder participar en la vida política y pública, mientras que la libertad de los modernos consistía en disfrutar de la vida social y privada sin interferencias desde la política.

Por lo tanto, podemos homenajear a Constant en el segundo centenario de su discurso diciendo que esta primavera tendremos claramente mucha libertad de los antiguos. Pero ¿qué pasará con nuestra libertad en el sentido de los modernos?

Naturalmente, nadie lo sabe con precisión. En el último número de nuestro periódico formulamos tres consideraciones: sobre la posible reproducción a escala española del cambio en Andalucía, sobre el freno en el crecimiento económico, y sobre la desconfianza en la palabra de los políticos.

Las semanas que han transcurrido permiten ratificar esas advertencias, sobre todo las dos últimas, porque los datos económicos no han mejorado y el compromiso de nuestro nuevo presidente andaluz, el señor Moreno Bonilla, sobre una “bajada masiva de impuestos”, ha quedado, como nos temíamos, postergado.

He dicho que no hay que quejarse, y no me quejo, menos aún tras haberlo pronosticado. Ahora solo queda ver qué sucede en las elecciones. De aquí en adelante, como en el tema de Burt Bacharach que cantó Dionne Warwick, escucharemos sobre todo Promesas Promesas.

Las elecciones políticas son trascendentales en una democracia, qué duda cabe. Pero más valiosas son las elecciones de los ciudadanos en lo que les atañe como personas y como integrantes de una comunidad. Cuanto más libres, abiertas y plurales sean todas esas elecciones, mejor.


Election spring

Carlos Rodríguez Braun

It is best not to complain, and even more so when the arrival of spring draws near, it is possibly the best season in Sotogrande —apart from the other three. And what we will not be able to complain about this spring is a lack of elections. There will be an abundance of political elections, which unlike what we are told, are not the most important thing.

Two hundred years ago, in February 1819, the French politician and thinker, Benjamin Constant, gave a famous speech in the Royal Athenaeum of Paris: De la liberté des Anciens comparée à celle des Modernes. The key distinction for Constant was as follows: the liberty of the ancients consisted of being able to participate in political and public life, while the liberty of the moderns consisted of enjoying social and private life without political interference.

Therefore, we can pay tribute to Constant on the second centenary of his speech by saying that this spring we will clearly have a lot of the liberty of the ancients. But, what will happen with our freedom in the sense of the moderns?

Naturally, nobody knows exactly. In the last issue of our newspaper we formulated three considerations: on the possible nationwide reproduction of the change in Andalusia, on the slowdown in economic growth, and on the distrust of what politicians say.

The weeks that have passed enable us to confirm these warnings, especially the last two, because the economic data has not improved and the commitment of our new Andalusian president, Mr Moreno Bonilla, on a “massive drop in taxes”, has been left, as we feared, delayed.

I have said that we should´t complain, and I´m not complaining, and less so having predicted it. Now we just need to see what happens in the elections. From now on, as in the song by Burt Bacharach that Dionne Warwick sang, we will be hearing Promises Promises above all.

Political elections are crucial in a democracy, there is no doubt about that. However, what is more valuable are the choices that citizens make as people and as members of a community. The freer, more open and plural these elections are, the better.