-Mi Lord, el Morgan está en la puerta.

Esta frase seguro que resonó entre los muros de grandes casonas de la campiña inglesa y es que ¿hay algo más “british” que un Morgan?

En 1910, al mismo tiempo que fallecía el Rey del Reino Unido y Emperador de la India Eduardo VII en las habitaciones de Buckinham Palace, nacía en los garajes de la Universidad de Malvern, en el condado de Worcestershire, la marca de las dos alas. ¿Su creador?, Henry Frederick Stanley Morgan, un ingeniero formado en el Crystal Palace de Londres cuya pasión era la automoción, ¿y el neo nato? un prototipo monoplaza de tres ruedas y 80 kilos que se empezó a producir de forma artesanal inmediatamente, convirtiéndose en una económica alternativa a la motocicleta. Su ligereza le permitía alcanzar velocidades más que razonables para la época, lo que llevó a Henry Morgan a pensar que la mejor forma de promocionar sus vehículos sería mediante triunfos deportivos, pero por aquel entonces la reglamentación de las carreras exigía que hubiera un copiloto además del conductor, por lo que Henry Morgan pasó a la fabricación de vehículos biplaza para cumplir con esta exigencia. Así Morgan cumplió su objetivo competitivo tras adaptarse a las normas, lo que se tradujo en 1000 unidades vendidas anualmente a partir de entonces.

El impecable diseño de estos primigenios deportivos marcó la pauta estética internacional hasta 1950 para sorpresa del mundo entero. Todas las marcas de automóviles deportivos fabricaban modelos que estaban curiosamente cortadas por el mismo patrón, el de Morgan.

Este fue el primer escalón en la historia de la marca Morgan, un experimento de prueba y ensayo que se culminó en el año 1936 con la aparición del primer modelo de la casa en tener cuatro ruedas, el clásico modelo 4/4 (4 ruedas 4 cilindros), el que sería y es la joya de la corona de la marca. Buena prueba de ello es que es el modelo con la fabricación más longeva de todos los tiempos e incluso hoy día sigue fabricándose. Su armazón de madera de fresno, eje rígido trasero y su chasis tubular siguen inalterables desde aquel 1936 y son junto a su fabricación artesanal  sin cadena de montaje, poco peso, y una mecánica eficiente, las señas de identidad de Morgan y la razón de su éxito en el pasado, en el presente y presumiblemente en el futuro.

Morgan es sinónimo de elegancia, deportividad, exclusividad y patriotismo británico. Características que encajan a la perfección con la forma de sentir de los lords ingleses, quienes según se cuenta, tradicionalmente regalan a sus hijos varones, cuando alcanzan la mayoría de edad, el Morgan familiar como símbolo de relevo y de herencia de los valores que tan bien representa la marca.

Montar en un Morgan 4/4 es como sentarte a los mandos de una máquina del tiempo, es un concepto diferente, un coche pasado de moda que al mismo tiempo está vigente. Y es que…  ¿hay algo mas “british” que un Morgan?

Autor: Lucas Montojo