En representación del Consistorio sanroqueño, el alcalde, Juan Carlos Ruiz Boix, transmitió su “más profundo pesar” en su nombre y en el de toda la Corporación al conocer la muerte de don Venancio Gavira Rojas, comerciante de Guadiaro que el pasado lunes (21 de recibió una Mención de Honor en el Pleno Institucional con motivo del 312 Aniversario de la Ciudad. El primer edil trasladó su pésame a todos los familiares y allegados del fallecido.

Ruiz Boix indicó que “ha sido una desagradable sorpresa conocer la repentina muerte de Venancio Gavira, ya que tuve la ocasión de saludarle y darle la enhorabuena por su más que merecido reconocimiento a su trayectoria empresarial y, sobre todo, por su implicación en la vida social de Guadiaro, donde colaboraba en distintas actividades de manera desinteresada. Es una pérdida muy lamentable para todo el municipio, y nos solidarizamos con el dolor de sus familiares”.

Venancio Gavira falleció a los 85 años, y sus restos se encuentran en la sala tres del Tanatorio de Servisa en La Línea (en la rotonda de la calle Cartagena).

Casareño de nacimiento, Venancio Gavira se crió en el seno de una familia dedicada a las labores del campo. El segundo de siete hermanos, desde muy pequeño tuvo que empezar a ayudar a sus padres sin poder asistir apenas a la escuela. Aún así, consiguió a través de la universidad de la vida adquirir no sólo la capacidad y visión de futuro para crear y mantener una empresa familiar del sector del comercio con las dificultades existentes hoy día frente a las grandes cadenas comerciales, sino y más importante todavía, adquirir e impregnarse de todos los valores de una gran persona siempre ayudando desinteresadamente a los vecinos.

En los años 50 del siglo pasado, Venancio, en su localidad de origen, se dedicaba a la recolección de palma, motivo por el que visitaba muy asiduamente Guadiaro dónde había un negocio floreciente de este producto y con su visión de comerciante, empezaba a ver la capacidad de trabajo y auge que podría haber en Guadiaro. Con el apoyo de Antonia Ruiz, su mujer, pilar fundamental en su vida, por un buen amigo y por los buenos consejos de una hermana, deciden mudarse a Guadiaro y empezar una nueva andadura basada en la educación de sus hijos y una empresa familiar.

En 1963, decide abrir las puertas de una tienda de comestibles en la calle Almenara, que meses más tarde comienza también a vender carne a sus vecinos de los animales que ellos mismos criaban. No entendiendo demasiado de legalidades, fueron avisados de que la actividad se debería regularizar y sacar los permisos municipales, cosa que con ayuda hicieron y en un breve plazo consiguen legalizar y abrir sus puertas con su nuevo negocio: la Carnicería de Venancio. Pasan los años y sus hijos van creciendo y colaborando en el negocio familiar, con lo que deciden comprar una finca para dedicarla a criar ganando para luego vender en su carnicería, demostrando una vez más su capacidad de superación a base de mucho trabajo de toda la familia.

En 1987 deciden ampliar el negocio de una tienda y carnicería a un autoservicio, siendo el vivero emprendedor de sus hijos. En el negocio principal continúan sus hijos y nietos. Venancio, a sus 85 años, siguió en su finca criando verdura y animales para su consumo propio, pero con la misma inquietud de aquellos años de sus comienzos. El reconocimiento del pasado lunes no sólo fue por una trayectoria emprendedora y de superación personal, sino además por su humanidad y colaboración desinteresada con los vecinos y las tradiciones del pueblo, teniendo su puerta abierta a todos. Ha sido miembro de diferentes asociaciones, colaborando en todos los sentidos y destacando una actividad popular que lleva haciendo desde hace muchos años en la Feria de Guadiaro: la conocida “Chorizada popular de Venancio”.