José Manuel Morata emocionó con la lectura del Pregón de la Juventud Cofrade 2018 en la Capilla de la Visitación, totalmente llena. El acto contó con un prólogo a cargo de su antecesor, Jorge Luis Bolaño, quien le precedió en esta responsabilidad el pasado año, basando su introducción en sus propios momentos vividos un año atrás.
Recordó que fue un momento feliz, rodeando de su pueblo y de sus seres queridos, y que ahora sería el turno de José Manuel de vivirlo, y el turno de oír una nueva voz sanroqueña. “Aprieta con fuerza ese pregón y dedícaselo a ella (a la Virgen de las Angustias), reclamó Bolaño, al cederle el testigo a Morata.

José Manuel Morata, que comenzó su intervención con un texto de San Agustín, agradeció al Consejo Local de Hermandades y Cofradías el haberlo designado pregonero de la Juventud este año “y a la Virgen de las Angustias por creer en mí, y por saber estar siempre a mi lado”. En este sentido también se dirigió a Bolaño, “porque sus palabras apasionadas y llenas de entusiasmo puede contagiar a numerosos jóvenes”.
En el pregón, el joven reconoció que esta responsabilidad le confería miedo, alegría, pero sobre todo emoción, y donde desde su nombramiento estuvo intentando poner sus recuerdos al día.

Señaló que fueron sus padres, Manuel y Ana Mari, los que le educaron en la fe y le inculcaron el amor hacia la Semana Santa y hacia la cofradía de la Virgen de las Angustias, por lo que dedicó unas tiernas palabras a su familia (madre y hermana), profesores y amigos. “Son los que me han influido en la persona que soy hoy, gracias a los valores y enseñanzas que he adquirido durante todo este tiempo, que me han hecho crecer como persona y en la fe”.

La figura de su padre apareció en varios y emotivos momentos de su pregón. Sobre Manolo Morata señaló que “hoy no está aquí, pero como dice San Agustín, sólo está en la habitación de al lado”. También fue entrañable cuando manifestó: “tuve la gran suerte de vivir ser costalero junto a tí, papá”. El pregonero comentó que no olvidará nunca la primera vez que tocó un varal y soñó con ser costalero siendo un niño, o su primera estación de penitencia completa. Se mostró afortunado durante todo este tiempo por poder realizar las estaciones de penitencia de múltiples formas, donde formó parte también, como costalero, de la cuadrilla de Nuestro Señor Jesucristo Resucitado y de nuestra Patrona Santa María la Coronada.

En cuanto a la Semana Mayor, recordó cómo fue descubriendo distintos momentos a lo largo de su vida. Destacó que la Semana Santa de San Roque se puede disfrutar de muchos sentidos, “en una ciudad que sabe lo que tiene, que se pone túnica, antifaz y capa y lucha para que ocupe el lugar que le corresponde”. Con la Semana de Pasión hizo una metáfora con la vida: “El camino de San Roque no es fácil, está lleno de vaivenes, siempre ha sido así, igual que nosotros los jóvenes que vivimos en un momento complicado y a veces nos cuesta avanzar con paso firme (…) Al final llegamos en la noche más cerrada a nuestra parroquia de Santa María La Coronada, parece que todo acaba, pero debemos tener la alegría de pensar que llega La Luz con La Pascua”, manifestó Manuel Morata. Tras darle el significado que se merece a cada una de las cofradías, dentro de la Semana Mayor sanroqueña, concluyó invitando “al cofrade, al costalero, a los sanroqueños y sanroqueñas a vivir con profundo sentido la fe estos días”. Morata puso fin a su texto con un poema de Domingo de Mena: “Semana Santa en San Roque. Venidla fieles a ver, en ninguna otra se sueña mejor con Jerusalén”, lo que arrancó el aplauso de todos los presentes.