El Hotel Ritz de Madrid cierra sus puertas. No es un adiós, sólo un hasta pronto…

Desde ilustres personajes, hasta gobernantes y reyes se han alojado en sus habitaciones, tomado meriedas en sus salones o desayunado en su jardín desde que el rey Alfonso XIII lo inaugurara  en 1910. Referente del lujo y el buen gusto, no todos podían estar en el Ritz. Hasta los años ochenta, su etiqueta obligaba a los hombres a llevar corbata y a las mujeres se les prohibía ir con pantalones. Los artistas tenían vetada la entrada y nadie, sin excepción, podía acceder al lugar con animales. Si alguien infringía estas normas, pasaba a ser catalogado como NTR (no tipo Ritz), con todo lo que aquello suponía socialmente.

Aunque las normas se suavizaron con el paso del tiempo, el lugar ha permanecido intacto, con esa esencia, que solo los sitios con historia atesoran. Pero, es bien sabido que el tiempo no perdona y a esta bella dama le toca una reforma. Una importante intervención con un coste cercano a los cien millones de euros y que durará hasta finales del 2019.

Antes de cerrar sus puertas, el hotel celebró el miércoles, 28 de febrero, una cena en la que los asistentes pudieron darse un paseo gastronómico por la historia de su restaurante. Una despedida a la altura de su anfitrión. Hasta pronto.